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La muerte del outsider: por qué Milei sale a pactar impunidad con el sistema
Preocupada por su futuro y el de su hermano, Karina Milei le entrega el ministerio a la casta judicial y busca acordar con un sector de la política que conecta los tribunales con la SIDE y los medios. Una apuesta ambiciosa para consolidar poder en medio de una situación económica que se agrava.
La apuesta es audaz en varios planos a la vez. Con el nombramiento de Juan Bautista Mahiques, Karina Milei hizo bastante que humillar a Santiago Caputo y dejarlo casi sin espacio político. Amigo de Santiago Viola desde hace mucho tiempo, Mahiques encarna el anhelo oficial de sellar un pacto durable con la familia judicial. La elección de la hermana del presidente es la última réplica interna del resultado del 26 de octubre, cuando la ofensiva de Caputo por quedarse con la jefatura de gabinete fracasó. Acosada por el Libragate, el caso Andis y el cóctel explosivo de la estanflación, Karina no podía dejar su propia defensa en tribunales en manos de Santiago, su gran enemigo interno. Sin embargo, la operación Mahiques excede por mucho la pelea entre los dos pilares que sostienen a Javier Milei como si fuera un maniquí.
La resistencia como legado: ante la reforma laboral, las jubiladas se ponen en la trinchera y enseñan a las nietas cómo luchar
Jubiladas marchan cada miércoles al Congreso y se convirtieron en símbolo de resistencia frente al ajuste y la avanzada de Milei. Con décadas de trabajo y lucha, denuncian el vaciamiento del sistema y transmiten a hijas y nietas un legado de organización.
Mujeres trabajadoras resisten, insisten. Trabajaron todas sus vidas, en sus casas, en casas de otros, en oficinas, en hospitales, escuelas. Prestaron servicio y ofrecieron cuidados remunerado y no remunerado. A muchas de ellas, la Moratoria Jubilatoria les permitió tener la compensación por tantos años de trabajo no reconocida. Por eso mismo, fueron reconocidas como trabajadoras hechas y con derechos. Hace unos meses no dejan de ir todos los miércoles al Congreso, como lo hizo en los ‘90 Norma del Plá. No pensaron que iban a tener que marchar por el futuro de sus hijas, sus nietas y bisnietas. Hoy son un símbolo de resistencia y le enseñan a las nuevas generaciones a luchar ante la avanzada de la ultra derecha de Milei. En el marco del 8M, su voces reivindican la lucha de las trabajadoras y revelan que no se detiene en la jubilación: se transforma en resistencia organizada, en memoria viva y en legado para las generaciones que vienen.
Susana, Graciela y Nora tienen entre 80 y 70 años y marchan todos los miércoles con cientos de jubilados. A ellas nada las para: ni el gas pimienta ni policía ni un infiltrado. Supieron recibir su jubilación tanto por las tareas de cuidado como por sus trabajos en relación de dependencia. Viajan kilómetros para llegar al Congreso, van solas, con amigas, a veces con algún familiar. Toman el transporte público con sus carteles y banderas. Llegan y comienzan a cantar por ellas, por ellos, lxs jubiladxs. Resistieron gobiernos de derecha y hasta dictaduras militares, pero aseguran que nunca vieron sus derechos tan vulnerados como con el gobierno de Milei. Sus hijas, sus nietas, sobrinas las acompañan pero en el fondo saben que esa lucha es por ellas. Las viejas tienen más fuerza porque saben lo que es luchar, como las abuelas y madres de Plaza de Mayo. Ellas saben que están luchando por el futuro de las próximas generaciones.